Cuando algo parece demasiado bueno para ser verdad, es que quizás no sea verdad. Una frase que, aunque en el mundo de la inversión a menudo queda en el olvido, es en este entorno donde se torna más real. A pesar de la labor de los supervisores europeos sobre las
entidades que ofrecen a inversores particulares productos complejos, éstas siguen operando. A veces con
permiso de reguladores más laxos, como el chipriota. Otras, directamente sin licencia.
Desde el año 2006, los supervisores europeos han advertido sobre casi 4.000
entidades de inversión, mientras que la CNMV ha publicado 218 avisos de plataformas peligrosas para el inversor en el espacio de su página web dedicado a ello (véase gráfico).
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CincoDías